Lucila Laberne, titular de “Caballos en Libertad”, explica los procedimientos de una ONG destinada al salvataje de equinos maltratados, a la vez que profundiza en su deseo de una sociedad sin tracción a sangre y con “voluntad política” para asegurar la vida de los ciudadanos.
A pesar de los más de dos siglos de historia nacional, el caballo es un elemento de trabajo que continúa presente en las calles. Años de dictadura y deficientes manejos de la economía dieron cada vez más lugar a la figura del cartonero. Ahora, en La Plata, la joven ONG “Caballos en Libertad” rescata equinos maltratados mientras, del otro lado, surgen quejas y reclamos mediante el argumento de que aquel animal representa la única herramienta de trabajo de las personas en situación de pobreza. En este sentido la presidente de la entidad, Lucila Laberne, habló de su tarea habitual, la creciente difusión de ella, la ausencia de la Comuna y su intención de llevar a cabo un proyecto que proteja tanto al caballo como al hombre que lo guía.
- ¿Cuándo se consolidó la ONG y cuál fue su desarrollo inicial?
- Se formó hace casi cuatro años, a partir de una reunión que tuve con el intendente Pablo Bruera. Ahí se propuso empezar con los secuestros de caballos y erradicar la tracción a sangre. La idea del municipio era que la gente de los carros se uniera en cooperativas, mediante la realización de un censo, para así permitirles retener a sus caballos; los secuestros serían únicamente para los animales en mal estado.
El problema fue que los secuestros duraron hasta el 2 de abril de 2013, cuando ocurrió la inundación, y que el municipio no cumplió con el asunto de las cooperativas, para las cuales se había firmado un convenio con dos organizaciones que nuclean a los cartoneros, “John William Cooke” y “CTEP”. Quedó todo en la nada y nos soltaron la mano, así que empezamos a hacer los secuestros para los casos extremos de maltratos y accidentes en las calles, entre otros.
El problema fue que los secuestros duraron hasta el 2 de abril de 2013, cuando ocurrió la inundación, y que el municipio no cumplió con el asunto de las cooperativas, para las cuales se había firmado un convenio con dos organizaciones que nuclean a los cartoneros, “John William Cooke” y “CTEP”. Quedó todo en la nada y nos soltaron la mano, así que empezamos a hacer los secuestros para los casos extremos de maltratos y accidentes en las calles, entre otros.
- ¿Cómo se sustentan esos secuestros?
- Se basan en la Ley 14.346 de maltrato animal. Se radican las denuncias en una fiscalía, y luego depende del fiscal el darnos o no el caballo. Por ahora, de las 15 fiscalías de La Plata sólo tres apoyan lo que hacemos.
- ¿Ese escaso aval se replica en los ciudadanos, o evolucionó de otra forma?
- Hace poco empezamos a tener difusión, así que el apoyo de la población se fue dando de a poco. Al principio la mayoría nos agredía e insultaba, y aparecían abogados de derechos humanos. Pero la gente se fue metiendo en el tema. La realidad es que el 80% de los cartoneros no tiene al caballo como medio de subsistencia y tiene antecedentes penales. Además, sus caballos son robados: la mitad de los que tenemos provienen de comisarías que los derivan a la ONG porque detuvieron a sus dueños delinquiendo a punta de pistola o vendiendo droga.
Hay personas que, realmente, viven del carro, pero representan la minoría. Y el que vive del carro tiene bien a su caballo porque, justamente, es su medio de subsistencia.
Hay personas que, realmente, viven del carro, pero representan la minoría. Y el que vive del carro tiene bien a su caballo porque, justamente, es su medio de subsistencia.
- Considerando la totalidad de los cartoneros, ¿cuál es el objetivo central de “Caballos en Libertad”?
- Queremos erradicar la tracción a sangre, tanto animal como humana. El hombre que va en el carro también merece dignificación. La Municipalidad nunca trató con seriedad el tema.
Es una cadena: los carros van por la calle porque la gente saca cosas a la calle, una acción producto de su ignorancia. Antes de estar metida en el tema, yo también hacía lo mismo, pero es algo que se supera con concientización. Es tremendo que el caballo tenga que cargar con un lavarropas o un termotanque. No hay necesidad de poner eso en la calle. Y también entran en juego los menores, que muy de noche deben transitar esos lugares y exponerse a muchos peligros. Volvemos a ver que el caballo no es lo único en este gran problema.
Y es hasta un tema político. Las personas de los carros son, en varias ocasiones, punteros políticos. Los primeros caballos que secuestré eran unos que Carlos Bonicatto, entonces Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, les había regalado. Él mismo los vino a reclamar con los cartoneros.
Es una cadena: los carros van por la calle porque la gente saca cosas a la calle, una acción producto de su ignorancia. Antes de estar metida en el tema, yo también hacía lo mismo, pero es algo que se supera con concientización. Es tremendo que el caballo tenga que cargar con un lavarropas o un termotanque. No hay necesidad de poner eso en la calle. Y también entran en juego los menores, que muy de noche deben transitar esos lugares y exponerse a muchos peligros. Volvemos a ver que el caballo no es lo único en este gran problema.
Y es hasta un tema político. Las personas de los carros son, en varias ocasiones, punteros políticos. Los primeros caballos que secuestré eran unos que Carlos Bonicatto, entonces Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, les había regalado. Él mismo los vino a reclamar con los cartoneros.
- ¿Nunca ocurrió que los dueños de los animales secuestrados se dieran cuenta del maltrato?
- Jamás se arrepintió ninguno. Ven al caballo como una cosa. Si se cae en la vía pública y no les sirve más, roban otro. De hecho, hace un mes rescatamos a uno en Los Hornos y el dueño tuvo otro al día siguiente.
Sucede que, cuando se enteran de que los caballos mejoran su salud con nuestros cuidados, empiezan a reclamarlos. Incluso un año y medio después de que los hayamos rescatado.
Sucede que, cuando se enteran de que los caballos mejoran su salud con nuestros cuidados, empiezan a reclamarlos. Incluso un año y medio después de que los hayamos rescatado.
- ¿Cuántos caballos rescataron?
- Casi 120, pero quedan miles. El cuatrerismo afecta a La Plata como al país, y no está controlado: todos los días roban caballos; a nosotros nos quitaron dos. Esto hace que el maltrato se retroalimente, porque los caballos van a parar a los carros o a los frigoríficos. Además, llegan muchos de Berisso y Ensenada.
- El incidente mayor al secuestrar los equinos se dio el año pasado en Berisso, zona donde la ONG fue denunciada por “robo y hurto de animales” por parte de otra ONG proteccionista, “Gestión para la Protección y Defensa de los Animales” (PRODEA). ¿Qué sucedió para llegar a ese punto?
- No sabemos por qué motivo esa organización siempre está en contra de lo que hacemos. Aquella vez me llamaron para decirme que había una potranca desangrándose por un ataque de perros. Les dije que buscaran al dueño en primer lugar, porque si yo me lo llevaba sería un robo. Pero él no se hizo cargo, y el animal convulsionó en plena vía pública. Fui a Berisso y, como correspondía, llamé a la policía para que asistiera en el secuestro. Al otro día hicimos la denuncia con el informe veterinario, testigos de la situación y fotos; no existió nada ilegal.
Lo que pasó fue que el intendente de Berisso, Enrique Slezack, era amigo de los dueños del caballo, y llegó a amenazar al fiscal de la causa con panfletos en la puerta de la fiscalía. Pero nosotros no mentimos en nada.
Lo que pasó fue que el intendente de Berisso, Enrique Slezack, era amigo de los dueños del caballo, y llegó a amenazar al fiscal de la causa con panfletos en la puerta de la fiscalía. Pero nosotros no mentimos en nada.
- ¿Ha habido incidentes similares?
- En todos los secuestros sufrimos agresiones y amenazas. También me llaman a mi casa o al celular para amenazarme personalmente. Luego del hecho de Berisso tuve que radicar una denuncia en la DDI porque los teléfonos no pararon de sonar durante las 24 horas.
Al principio me daba miedo por mi familia y por recibir las llamadas incluso de madrugada. Después supe hasta dónde llegaban, dónde se detenían. Pero igual sigue siendo muy molesto.
Al principio me daba miedo por mi familia y por recibir las llamadas incluso de madrugada. Después supe hasta dónde llegaban, dónde se detenían. Pero igual sigue siendo muy molesto.
- Volviendo al trabajo de la organización, ¿cuántos participan y cuánto tiempo dedican?
- Todavía somos pocos, alrededor de 20 personas. Hay médicas, estudiantes de Veterinaria y Relaciones Públicas, amas de casa y demás. Las edades van desde los 18 hasta los 56 años y la mayoría son mujeres. Cuidamos en todos los aspectos a los caballos en nuestro campo. Son 15 turnos por semana, es decir que 15 integrantes van todos los días al campo, a la mañana y a la tarde.
Necesitamos más gente y recursos para derivar los trabajos. Recurrimos a la Facultad de Veterinaria de la UNLP en casos donde nos vemos desbordados, porque nos cobran 500 pesos por día más los insumos. De otro modo, se hace cargo el profesional que tenemos, que está recibido en la Facultad y trabaja en su Hospital Veterinario.
Necesitamos más gente y recursos para derivar los trabajos. Recurrimos a la Facultad de Veterinaria de la UNLP en casos donde nos vemos desbordados, porque nos cobran 500 pesos por día más los insumos. De otro modo, se hace cargo el profesional que tenemos, que está recibido en la Facultad y trabaja en su Hospital Veterinario.
- ¿Qué propuestas tienen para paliar una situación que parece enfrentar lo social con lo natural?
- Como el tema evolucionará de forma paulatina y el presupuesto no alcanzará para todos los cartoneros, la idea es que se vuelva a realizar un censo en base a la cantidad de personas y caballos por zona, la cantidad que trabaja con el caballo y la escolarización de sus hijos. Los padres plantean que llevan en el vehículo a los chicos porque tienen miedo de que les pase algo en las villas, algo que es perfectamente razonable. Pero los menores no deberían estar arriba de los carros, sino en la escuela o en centros de contención para que sus padres puedan trabajar tranquilos.
Por otro lado, sólo secuestraríamos a los animales que estén maltratados al punto de no poder circular. Mientras, los que tuvieran caballos en buen estado seguirían circulando con la obligación de asistir una vez al mes a la Facultad de Veterinaria o a cualquier centro de control de caballos. Así revisaríamos, principalmente, si está desparasitado, vacunado, sin lastimaduras, y si tiene las herraduras colocadas. Todo esto seguiría hasta encontrar una solución definitiva. No tratamos de perjudicar a la gente, sino dignificarla.
Por otro lado, sólo secuestraríamos a los animales que estén maltratados al punto de no poder circular. Mientras, los que tuvieran caballos en buen estado seguirían circulando con la obligación de asistir una vez al mes a la Facultad de Veterinaria o a cualquier centro de control de caballos. Así revisaríamos, principalmente, si está desparasitado, vacunado, sin lastimaduras, y si tiene las herraduras colocadas. Todo esto seguiría hasta encontrar una solución definitiva. No tratamos de perjudicar a la gente, sino dignificarla.
- ¿Creen que todas las partes del proyecto son aplicables?
- Todo dependerá de la voluntad política de quién asuma el mandato en las próximas elecciones y del espacio que nos den. En muchos municipios hay organizaciones que están elaborando diferentes proyectos pero con la misma idea de erradicar la tracción a sangre. Nosotros brindaremos nuestro apoyo si lo piden.
Esperamos que nuestro planteo, que presentaremos en la Cámara de Diputados, tenga aplicación con una nueva gestión, ya que la actual no hará absolutamente nada.
Esperamos que nuestro planteo, que presentaremos en la Cámara de Diputados, tenga aplicación con una nueva gestión, ya que la actual no hará absolutamente nada.
- ¿Hubo algún acercamiento económico o simbólico de algún partido político?
- Se acercó gente del Frente Renovador, en especial José Arteaga. Desde el año pasado nos apoyan en lo que pueden, sobre todo con la parte legal. Si fueran electos deberíamos hacer un buen trabajo en conjunto. Pero en la política hay que ver para creer.
- Pensando a futuro, ¿desean unirse con otros proteccionistas?
- Cuando el municipio me brindó el espacio ofrecí un trabajo grupal a gente vinculada a estos temas, pero lo rechazaron. La verdad es que el proteccionismo encierra mucho celo y protagonismo, además de algún interés político, así que es preferible que haya límites.
Foto: Diario El Día

No hay comentarios:
Publicar un comentario