viernes, 28 de septiembre de 2012

“La ley de medios necesita tiempo”

Así lo entiende la decana de la Facultad de Periodismo platense, que además expone la relación de la norma con la educación universitaria.


En Octubre de 2009 el Senado nacional aprobaba la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con 44 votos a favor y 24 en contra. De aquel mes a la actualidad existieron múltiples y diversos debates sobre su espíritu y capacidad de modificación de los medios masivos de comunicación en la Argentina. Considerado como plural para el gobierno argentino y sus defensores, y atacado desde los sectores privados de los medios (resaltando el grupo Clarín a la cabeza) por creerla contraria a la libertad de prensa, lo cierto es que la discusión todavía está muy presente en la sociedad.

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata es una que se ha visto impactada tanto directa como indirectamente por la ley, y su decana, Florencia Saintout, explica que la disposición “necesita tiempo, porque debe efectuar transformaciones muy profundas para dar forma a lo que viene”.

“Si bien se dice que con la ley aún ´no pasó nada`, sí han sucedido cosas a nivel general, como la discusión profunda del orden de las comunicaciones que antes parecía intratable”, enfatiza Saintout. Y añade: “El lenguaje hipoacúsico en los discursos presidenciales, la marcación del inicio y fin del espacio publicitario, la posibilidad de escuchar a todos los partidos políticos en las últimas elecciones y las señales universitarias son elementos que también surgen de la ley”.

Las variantes que promueve la ley, conocida generalmente como “de medios”, se pueden observar a nivel general, pero al nivel de la facultad platense de periodismo existe una “revolución” que resulta “imperceptible para aquellos que consideran que no hay ningún hecho a partir de la propia ley”. Saintout señala que la casa de altos estudios está recibiendo una demanda de “producción de contenidos”, por parte de organizaciones y colectivos sociales. El área de producción está siendo impactada por otra demanda: “En cuanto a formación, los que poseen una radio o un programa de televisión llegan para saber cómo adecuarlos o cómo presentarse a las nuevas convocatorias del INCAA”.

El marco de la reglamentación también afectó al plan de estudios de la misma facultad. Los cambios en sus programas de estudio y  contenidos, la creación de cátedras, y la aparición de áreas extracurriculares son “consecuencia lógica del impacto de la ley, el cual asciende a la categoría regional más que nacional”. Saintout apunta: “La variación en las carreras se dan desde un punto de vista sistemático, respecto a las materias y sus programas, y no tan sistemático, a través de los discusiones docentes y las que traen los estudiantes al aula”.

En el contexto de la ley, junto a su aporte sobre los estudios de comunicación orientada al periodismo, surge una cuestión relacionada al oficio del periodista y su posibilidad de mejora con los conocimientos universitarios. “El saber no está solamente en las universidades”, dice Saintout. Y aclara: “Sin embargo hay unos tipos de saberes que circulan solamente en ellas; no nos hacen mejores ni peores, pero allí están. Se puede, por supuesto, aprender mucho desde las prácticas en el campo del periodismo, pero aquellas se profundizan  a través de la educación superior”.

Con la aparición de las señales universitarias, proporcionada por la ley, y sus contenidos tanto propios como públicos, la decana resume: “La actividad no es sólo un asunto de periodistas universitarios, pero tendremos mejores periodistas mientras sean sensibles a lo que circula en las universidades y a aquello que no se encuentra allí”.        

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