Arquitectura y Humanidades se unen en la
revalorización del espacio público que abarca el borde costero de la localidad
bonaerense, y apuntan a integrar a su comunidad en el proyecto.
El año pasado, como es habitual, las acreditaciones de los proyectos de extensión de la Universidad Nacional de La Plata seleccionaron aquellos que recibirían subsidios y aquellos que no en 2012, más allá de ser efectivamente acreditados. Entre los que no quedaron en la categoría de financiamiento se encontraba uno de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, que la hallaba junto a la de Humanidades y Ciencias de la Educación en un plan para poner en valor el sector próximo a la Laguna de Chascomús, tanto desde la construcción como lo social. Debido a los costos que podría presentar, el proyecto recibió un alto y se relanzó este año con los mismos objetivos, pero con otro tipo de detalles. Mientras el abandono y el uso inapropiado de las zonas costeras chascomusenses esperan por la intervención de los extensionistas, la co-directora de la iniciativa y geógrafa, Julieta Freddiani, explica las características de la tarea a realizar.
- Al ser una empresa de carácter interdisciplinario, ¿En qué
consiste la puesta en valor de las cercanías de la Laguna de Chascomús?
- La idea es poder abordar el espacio
público no sólo desde lo técnico, el mobiliario urbano, sino desde otro tipo de
actores demandados por los talleres participativos, que manejen grupos y puedan colaborar en
eso. Siempre fue un interés debido a que uno de los arquitectos es de
Chascomús y la directora del proyecto, Luciana (Maqueda), va muy seguido allí.
Revalorizar el espacio en Chascomús tiene que vincular lo técnico
con lo social: no sólo hay un uso, sino una apropiación de la gente. También era una necesidad y había existido un plan al respecto anteriormente.
- ¿En qué consisten los talleres que se implementarán?
- Se
realizarán con alumnos de una escuela que presentan discapacidades. Pensamos trabajar con un coordinador y un profesor de allá, para que el proyecto permita
integrar a estos alumnos a lo que es mejorar un espacio público que ellos
pueden usar. La anterior presentación planteaba todo de forma más amplia, y
esta vez nos concentramos en esa escuela porque la directora también estaba
interesada en participar y que los alumnos se involucraran en un proceso así.
- ¿Qué consideración recibe el aspecto social del proyecto?
- Es un proceso interdisciplinario. Si bien fundamentalmente hay arquitectos que trabajan
en docencia, investigación, o que son
graduados, yo soy geógrafa y el equipo es bastante más grande. Entonces,
si todo involucra, además, a la comunidad de Chascomús, hay un valor
agregado que se une a la propia demanda de sus habitantes. La parte más
arquitectónica sí o sí debe ir de la mano con ellos, para llegar a un resultado
lo más favorable posible en lo social y cultural, es decir, una mayor apropiación del espacio por parte de los habitantes.
- ¿Con qué auspicios cuenta la iniciativa y cuándo comenzaría?
- Salió
declarada de “interés municipal” en Chascomús, por el Consejo Legislativo de
allí. Contar con ese aval tan importante nos sirve. Hay interés tanto desde la Universad como del Municipio para que se lleve a cabo. Además hay posibilidades de que una empresa pueda interesarse en financiarlo, al estar vinculado con lo social y la comunidad. Y empezaría el año próximo. La presentación se cumplimentó a fines de Septiembre
y estamos esperando a que su evaluación la apruebe.
- ¿Por qué el financiamiento fue la traba del arranque del proyecto?
- Como era
en Chascomús, con un grupo grande y una idea que buscaba mejorar y poner en
valor el borde costero de la Laguna, a través de los talleres y la construcción de un molde del mobiliario, se decidió frenarlo y tratar de
gestionar recursos por otras vías. Entonces hablamos con distintas personas y
en la última convocatoria lo volvimos a presentar, así que sabremos si sale en unos
meses con financiamiento. Formalmente nunca empezamos.

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